| Ab alta cuncta. |
Muk Órangart: El flujo de nuestro espíritu
Tendemos a romantizar los días pasados, como si nuestra mente coloreara algunos recuerdos, dejando grises otros tantos. Al final nada hay… El cielo despejado dejaba pasar a los rayos de un sol compasivo. Campos verdes que se abrían paso hasta donde la vista llegaba, y luego, un bosque bordeado por un río de agua cristalina, todo bajo los sonidos de una sinfonía tranquila. Era un lugar inundado de eternidad, como si el tiempo ignorara a aquellos que durmieran ahí… Algunos Anémon habían escogido ese lugar hacia mucho tiempo, como un templo de reposo y reflexión. Su ubicación era ideal. Pero Ellos ya habían penetrado las estrellas del territorio bajo el gran Typhon; la mayoría de los Anémon tuvieron que partir, como sucedió en todo lugar, no por placer si no por necesidad. Así, el hermoso templo natural moldeado por los sabios vientos, fue dejado al cuidado del Sacerdote venido del territorio Corvus; el delicado Asurom. Asurom, de enorme belleza. Sus ojos violetas hipnotizaban a quien los viese, como hace algún evento enorme, dejando perplejo al observador que, solo puede sonreír ante tal hermosura. Su piel blanca era adornada por varios símbolos de rojo intenso. Todo a base de su poderosa magia; a base de su apariencia no puedes juzgar al gran Asurom, quien es implacable cuando desea. Paso el tiempo, Asurom rondaba silencioso el antiguo templo
natural, deleitándose con el aire y su energía. Todo marchaba tranquilo, por lo
menos en ese lugar; pues en todos los otros templos levantados sobre Todo parecía indicar que Ellos jamás se interesarían por el templo natural, pues no habían símbolos ni artefactos que arrebatar; eran tan ciegos como desgraciados. Pero lo hicieron, del cielo bajaron Ellos y comenzaron a violar las leyes naturales, como solo ellos disfrutaban. Inundaron el templo con sus edificaciones, una ciudad, rápidamente habitada. Asurom había sido aprisionado dentro de la ciudad, tras paredes que impedían su naturaleza, transformar. El viento arrastro el conjuro de Asurom hasta los oídos de los antiguos y sabios vientos que aun permanecían cerca. Entre murmuros y música mágica, decidieron. Escogieron la fecha indicada, cuando las estrellas estaban en el punto. Fueron por la esencia dormida. Derramaron elixir sobre las grutas, escurrió gota tras gota hasta llegar al ataúd metálico donde había decidido dormir esa antigua y terrible esencia. Los símbolos y los sellos que bordeaban el ataúd comenzaron a inflamarse y emanar fuego de colores variados. Sus voces comenzaron a cantar con pasión extraña; con alegría enérgica sin abandonar su tono lleno de odio. Las grutas retumbaban, un sonido atronador y profundo. La montaña se lleno de grietas que derribaron todo. El cielo se lleno de nubes negras, el grito continuaba rítmicamente en meditación: oh, poderosa esencia la que Asurom y los vientos decidieron despertar. El elixir por fin se vislumbro entre todos los escombros; usando al viento como crisol evoco los otros ingredientes y se fundió al calor del odio tatuado en la esencia apunto de hacerse corpórea. Su nuevo avatar fue llamado Muk Órangart. Asurom llamo a las Muikbla, cuyo canto y música mágica tranquilizaría al poderoso Muk Órangart. Así, comenzaron a cantar con sus voces hermosas, silenciando el grito rítmico de la recién despierta esencia. Se podía escuchar de nuevo los sonidos de la naturaleza; se pudo ver de nuevo las estrellas y, Muk Órangart volvió a sonreír en un hipnótico viaje inducido por la música de las Muikbla. … Muk Órangart fue transportado al templo, ahora ciudad de Ellos. Las Muikbla pararon su cantar, y todos dejaron con delicadeza y silencio al despertado Muk Órangart. Abrió las puertas de su transporte con cuidado, Muk visualizo el paisaje, el cielo, la luna y la tierra. Respiro, y no encontró el equilibrio de la naturaleza; percibió la hediondez de Ellos. Caminaba en su forma corpórea, de un rostro hermoso, pero envuelto en una danza de largos cabellos que solo la luz de sus ojos dejaban ver. Muk camino tranquilo hasta la puerta de la ciudad, pero cuando escucho las lamentaciones del joven Asurom, su odio se renovó tal fuego con madera. Gritó desde lo más profundo de su alma, el eco hizo temblar a toda la ciudad. Nubes negras y espesas como el humo de un volcán comenzaron a llenar el cielo de nuevo, relámpagos comenzaron a caer sin parar. La apariencia de Muk Órangart comenzó a emanar un aura enorme de rojo intenso, que incluso lograba colorear las nubes cercanas a él… se pronunciaron los conjuros; Muk respondió. La destrucción asoló la ciudad que había perdurado ya mucho tiempo. - Ceniza a la ceniza.- dijo Muk, que volvió a respirar, el paisaje, la tierra, el cielo, una luna cayendo, un sol naciendo. Aquí esta el equilibrio de la naturaleza. Asurom fue liberado, y Muk Órangart calmo su odio con un llanto de tristeza. Oh, poderoso Muk, cuya alma algún día olvidara lo que sucedió cuando las estrellas jóvenes brillaban. Nuestro espiritu fluye en una danza extraña y de leyes poco entendibles. Bir ganak lo moek eo- Naark ¥øngørk الظلا 10:36 - 1/11/2008 - comentarios {11} - publicar comentarioLobezno, muerto: El fuego en mi corazón forja mi tierra.
La noche antiquísima; tranquilidad apaciguante de dolores; los vientos soplaban con solemne melancolía, acunando al moribundo lobezno que, joven moría. Una brisa marina que le abrazaba, a pesar de estar muy lejos de alguna costa. Nació en un bosque frío, lleno de tranquilidad. Antiquísimo templo de escasa vida; delicado sistema blanquecino. Nieve que se extiende por todo el lugar, manchas rojas que se borran con fugaz velocidad. Poca vida, silencioso ambiente; se aprecian los ecos del alma. Sus ojos blancos contrastaban con su negro pelaje, su ceguera se hacia cada vez más evidente. Lobo único, solitario entre los suyos. Jugaba aun así con los otros lobeznos, había agudizado sus otros sentidos. Garganta tierna tratando de emular los sonidos de su jauría; tierna alma que trataba de andar al paso de los suyos. Cuando su ceguera se hizo un impedimento evidente, su madre sin dudas y solo con una respuesta, lo abandono sin mirar atrás. Profundo bosque, laberinto divino de gran hermosura, muerte y vida se funden y respiran, como una sustancia nueva y regenerada. En medio de árboles antiguos y bajo un cielo nublado, llanto sordo, aullidos jóvenes inútiles. Desesperada situación, ataúd helado. El lobezno se arrastro toda la noche, lloro sin descanso ni tregua, anhelando el elixir materno que le fue negado… Vagó un poco más, hasta que sus débiles y jóvenes pasos comenzaron a emanar rojo liquido. Cuando sus llamados moribundos menguaban; su pequeña cabeza se topo con un cadáver de calido pelaje, custodiado a lo lejos silenciosamente por cuervos, cuya conocida curiosidad se encendía. Él sabia que estaba durmiendo al lado de la muerte, que la decadencia pronto lo abordaría sin permiso alguno. Aun así, se mentía a si mismo, y trataba de creer que ese calido pelaje era de su madre; un calido manto sin vida. …El día comenzaba de nuevo, los vapores danzaban tristes, el bosque se sumergió de nuevo en un silencioso estado. Un antiquísimo templo de escasa vida. El cuerpo del ciego lobezno yacía al lado de un caribú apenas putrefacto; su pequeño cuerpo dejo de emitir sonido alguno. El lobezno se adentro en las profundidades mágicas de los sueños, recuerdos manejados por subconscientes deseos; a pesar del dolor en sus patas sangrantes, de su sed y hambre, a pesar de que su garganta se había desgarrado por desesperación; el soñaba que se encontraba al lado de su madre, en medio de los suyos, jugando con los vientos en una paz hermosa. Aquí esta el paisaje, el sol, la luna y la tierra. Aquí esta el equilibrio de la naturaleza. Un triste espíritu arrastrado por una ola de melancolía a las costas del olvido. Poco a poco su recuerdo se desvanecerá: su espíritu sigue en la sombra del bosque... Naark ¥øngørk الظلا 12:57 - 14/10/2008 - comentarios {0} - publicar comentarioDelirios/hombre muerto.
A pesar de que el sol brilla como brillaba en los días pasados, a pesar de que las nubes se desplazan en un cielo azul y hermoso, como antes, me siento perdido. Siento que todo mi pasado ha desaparecido, y parte de mí con él; ¿soy un nuevo ser o soy un viejo ser que se siento único en un nuevo mundo? A veces me inunda un profunda sensación de malestar, un deseo de pasear sin pesos en la espalda en medio de la naturaleza: Un viaje, aunque fuese un viaje suicida, dejando al cuerpo y al dolor debajo de intereses nuevos y superiores. … Una vez me cuestione a mí mismo, y me pregunte, si pudiera, ¿escogería vivir como aquellos seres sonrientes?, ¿retornaría al pasado?... La respuesta no fue inmediata, más en cambio fue clara. No. Lo que soy ahora ha sido producto de cada detalle, de la causalidad inefable de mi vida, y lo que soy ahora, me agrada. Después de muchos años los héroes son olvidados, los enemigos son enterrados por el polvo. Al final, los amigos desaparecen uno por uno, todo aquello que alguna vez pareció firme y eterno transmuta, se desvanece y cambia profundamente, hasta dejar de ser lo que fue; pero esa es la esencia, eso es lo que todos somos y nunca dejaremos de ser, somos seres cambiantes. Muchos jamás se torturaron con esas cuestiones, simplemente, subconscientemente sapientes de su condenada condición, quisieron ignorar los cambios como si no existiesen, pero por dentro los lloraron y guardaron luto. La sencillez clama a la puerta: somos algo enorme en una condición eterna. Miramos a nuestro alrededor y nos sentimos como rosas frágiles en medio de un desierto ya muerto, en el ojo de una tormenta de arena que arrasa todo a su paso, nos sentimos olvidados… pero nunca nos preguntamos si en realidad somos nosotros quienes nos hemos olvidado al todo que nos rodea. Vástagos. Deseo sumergirme en un océano profundo y tormentoso; con mi aliento congelar las olas y las gotas. Descansar un largo tiempo. Los vientos ser ciernen sobre mí. La espada que me atravesó me ha dañado el cuerpo lo suficiente como para morir por fin. El motivo de esta batalla siempre me fue ajeno, ahora lo es aun más, alejándose de mi existencia. Es hora de que mis delirios sean puestos a prueba… al final, me desvanezco entre las hojas rosas sueltas y soy llevado por los vientos… Naark ¥øngørk الظلا 16:44 - 30/09/2008 - comentarios {1} - publicar comentarioAbyssus abyssum: Satus.
Oscuridad malvada emanando de todos mis poros meditaciones sin tierra que permiten a la oruga ver sus alas. Vientos huracanados viniendo de senderos olvidados, lengua que danza junto al fuego que ablanda escamas. Largas y negras uñas moviendo nubes, garganta desgarrada vomitando conjuros malditos, memorias de impotencia, odio; antiguos roses; ojos asesinos ocultos en auras rojas de misterios extraños. Símbolos transmutados, nuevos. Sonidos antiguos, poco usados… Crisol de vientos, Venus de carne, huesos, ríos de sangre cayendo; alimentando todas nuestras fauces. Eclipse de fertilidad, reptando en vacías venas; apenas semillas, pequeña siembra, esperando las nubes, la lluvia, esperando los dulces frutos de la cosecha. Naark ¥øngørk الظلا 01:27 - 28/09/2008 - comentarios {0} - publicar comentarioAbyssus abyssum: Evocationis.
Sombras, penumbras, sonidos perdidos
Naark ¥øngørk الظلا 07:04 - 13/09/2008 - comentarios {1} - publicar comentarioExak.
Su nombre era Exak, hijo del vientre izquierdo en Typhon; el más poderoso de su especie. Exiliado, también, como muchos otros de su naturaleza, pero él lo escogió, y eso es una gran diferencia... Cuando él comenzó a reinar en sus tierras los cielos eran coloridos y la vida abundante y variada. Enormes campos se extendían en las praderas, y misteriosos valles escondían vida extranjera y antigua; protegidos por montañas imponentes y altas. En una de esas montañas frías, el gran Exak mando a construir un hogar y templo. En la cima, donde el viento aun era huracanado, cerca de la unión con el negro de la noche, ese lugar fue el escogido. Un templo sin muchos adornos, siguiendo el arte olvidado de construcción. Piedras en tonos grises aderezadas en algunas parte con una clase de pintura viva; agua, fuego o viento, impresiones exactas en aquellas grises piedras. Al terminar su construcción, nadie lo habito, ni monjes ni soldados; solo algunos centinelas poderosos conocían su ubicación. El joven Exak decía que ese era un lugar secreto, un regalo para todo aquel que se decidiera en encontrarlo; una casa con las puertas abiertas para todo exiliado de sus tierras... Exak rondaba los campos, acariciado con delicadeza por los vientos, acompañado solo por su increíble aura que evocaba al agua. Vio a una joven hincada a lo lejos, él con su vista privilegiada logro apreciar aquella belleza cautivante, y quedo impresionado con ella. La joven no podía hablar, ni parecía querer expresarse. El gran Exak la llamo entonces, Asor. Todos veían en la hermosa Asor a una futura reina; aunque él sabía lo que se escondía profundo en el corazón de su amada, un viento que podría cambiar el camino de paz a uno de sangre... podría. Mucho tiempo después, todo los habitantes y servidores de las tierras que Exak reinaba, se habían dado cuenta de que la joven Asor era un ser de dos rostros; uno sanguinario y déspota, y otro pasivo y cariñoso. Exak pronto también se dio cuenta de aquel hecho, sabía que aquel posible viento había surtido verdadero efecto en Asor... Pero cuando él se decidía a desterrarla, Asor ya se había hecho de varios amantes y sirvientes cuya influencia en las tierras de Exak era suficiente como para dividir a sus habitantes en dos bandos. Aquellos que traicionaron a Exak se dirigieron al lagunoso norte, mientras aquellos que seguían fieles al rey se quedaron con él en los campos. Pronto los del norte reunieron un ejército devastador, monstruos y almas corrompidas por codicia mundana y deseos de poder ilusorios... mientras que en los campos, uno por uno iba desertando a la causa milenaria de su reino. Exak al final se quedo solo con su círculo de servidores más íntimo; fieles guerreros antiguos que alguna vez también protegieron al padre del padre del rey. Antigua sabiduría y poder corría en la sangre de aquellos que decidieron quedarse a defender aquellos campos, pero aun así, la desventaja era grande. Lentamente la joven Asor y su enorme ejército fueron cubriendo los campos, antes hermosos. Los cuernos y los tambores resonaban disparejos, gritos de guerra se escuchaban apenas como guturales llantos... El gran Exak abrió las puertas de su castillo, ahora en ruinas, y salio, acompañado por, tal vez veintitrés seres de negrura espeluznante. Nunca, dicen, el rey estuvo tan encolererado como en aquella batalla: su rostro siempre tranquilo y sonriente transmuto a un rostro de odio, sus ojos emanaban rojos deseos de destrucción... Los veinticuatro seres se colocaron imponentes en la entrada del viejo castillo. Ellos doblaban en altura a muchos de aquel ejército lleno de traicioneros, ellos evocaban muerte y decadencia, el viento tras ellos olía a desolación. Todos se mantuvieron a la expectativa, esperando y observando con impaciente y relativo silencio. Hasta que uno de los veintitrés servidores de Exak se abalanzo hacia el una torre del castillo, aferrandose de las ruinas con sus garras inmutables toco el cuerno de guerra, cuyo sonido sofoco a los cantos del otro ejercito; hizo temblar la tierra terriblemente. Exak y sus servidores se abalanzaron con poder oscuro hacia los malditos traicioneros, cuyo honor era tan poco que fue seducido por Asor, la bella Asor... Algunos cuentan que de los veinticuatro seres milenarios que en aquella batalla enfrentaron a millones de traicioneros, solo uno murió en batalla y dos más después. Esos versos cuentan que todos los que siguieron a Asor perecieron, y los campos se inundaron tanto de sangre, que poco tiempo después los pastos volvieron mucho más coloridos... pero el gran Exak se dirigió al exilio junto a sus servidores, dejando aquella vida y aquellas tierras. Otros versos dicen que aquel día todos los servidores de Exak murieron valientemente, menos el antiguo rey, cuya espada logro alcanzar el ojo izquierdo de Asor, después lo cual, él desapareció en el cielo dirigiéndose al sur, donde entro en exilio. Estos versos dicen que después Asor enloqueció, y al no ser tan bella como antes, muchos despertaron de su hechizo seductor y la traicionaron; imponiendo un nuevo reino y dejando en el olvido todo lo que alguna vez fue. ... Pero quien mejor que el gran Exak para contarnos con sus propias palabras lo que sucedió: “Derrame tanta sangre aquel día, innecesariamente destruí tantas vidas en los campos que amé con fervor poético alguna vez... No me arrepiento de lo que hice, por que no hubo nada malo en ello. El exilio al que me dirijo es solo parte de la muerte completa del pasado reino; y tengo una gran fe en que el nuevo reino perdurara pasivo mucho tiempo... Hoy, mis servidores antiguos me mostraran nuevas tierras, y Exak se convertirá en solo un mito por solo unos pocos conocido...” -Inscripción II en el templo de los exiliados. – Naark ¥øngørk الظلا 22:12 - 12/09/2008 - comentarios {0} - publicar comentario
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Descripción §Ulises Brunø Løzanø ((Naark ¥øngørk)) © Cøpyrigth 2006 - 2008 Inicio Perfil Archivos Amigos Z. Beksinski Preisner Temakel ![]() ![]() ![]() Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 3.0 Unported. G. Moon Fucking Music Mensajes Recientes - Muk Órangart: El flujo de nuestro espíritu - Lobezno, muerto: El fuego en mi corazón forja mi tierra. - Delirios/hombre muerto. - Abyssus abyssum: Satus. - Abyssus abyssum: Evocationis. - Exak. - Sendero oscuro... ilusión, inmortalidad. - Libro IX de Yongork: La bestia Namiro. - Oh, ultimo amanecer. - Libro VI de Yongork: Condenada Eralc. - Libro VI de Yongork: Lo que alguna vez fue. - Seguir vagando. - Libro VI de Yongork: Frío invierno. - Mirando adentro. - Terrible segunda posibilidad. (Teil Eins) - Libro VI de Yongork: Musa de los Anémon. - Conversaciones con el Abismo I. - Mi extraño abismo. - Der bras von demoner jest pieuse. - Suaves murmullos. - Verloren. - Sak Ishenam - Scazut um Osmerione. - Libro IX de Yongork: Se levantó del féretro. - Sangre danzante. - Libro IX de Yongork: Caravana del Sur. - Libro VI de Yongork: Búho. - Polenepz. - Llamado ardiente I. - Lastimero llanto de un condenado I. - The Giaour (fragmento) - Im Aslaf Acnalb... - Rutina. - Ab aeterno. - Sin mañana. - Del alma y su vil carcel I. - A fronte praecipitium a tergo lupi: El trono infernal. - La firma humana. - La soledad es oscura, y la oscuridad solitaria. - Decadencia. - Noche fresca. - Auños. - Susurros. - Ex novus. - Deus. - Burzum - Det Som Engang Var - Wolf's Source - Peìèccèÿ Äyxa (2007) - Burzum - Hvis Lyset Tar Oss (1994) - Aidez-moi. - Libro VI de Yongork: Amanen. - Verflucht. - En la profundidad del pozo. - Libro VI de Yongork: Spiritus ubi vult spiritat - Sol negro. - Zui. - Róbame un beso. - Temho. - Fever. Blog Amigos |
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